Maduración de la marcha

Maduración de la marcha (Desde los 3- 4 años)


En esta etapa, la marcha es ya muy parecida a la de los adultos. Los peques ya pueden correr, saltar, subir y bajar escalones con facilidad.

Para esta fase, se sigue recomendando calzado totalmente plano (sin drop), ligero, flexible, con horma recta y puntera anatómica, cuadrada o redondeada amplia, que se adapte a la forma natural del pie y permita el libre movimiento de los dedos. 


A diferencia de etapas anteriores, la suela puede ser un poco más gruesa para adaptarse al mayor peso corporal, especialmente en caso de actividades deportivas de impacto, pero debe seguir siendo plana, flexible y no amortiguada.

El zapato puede tener materiales algo más gruesos y resistentes, y un ligero contrafuerte, pero nunca elementos rígidos o estabilizadores artificiales.


Los sistemas de regulación que favorezcan la autonomía los peques siguen siendo bienvenidos, así como las plantillas extraíbles para facilitar la comprobación de la talla y la ventilación.

Qué es la maduración de la marcha?

La maduración de la marcha es un proceso fascinante en el desarrollo infantil. Comienza con los primeros signos de preparación cuando los bebés fortalecen sus músculos y mejoran el equilibrio alrededor de los 9 a 12 meses. Luego, progresan desde agarrarse a objetos para mantenerse en pie hasta dar los primeros pasos, generalmente entre los 12 y 18 meses. Durante este viaje, sus habilidades motoras, cognitivas y emocionales se entrelazan. La maduración de la marcha refleja el refinamiento de la coordinación y la confianza, permitiendo a los niños explorar su entorno con autonomía. Es un hito emocionante que destaca el increíble proceso de crecimiento y desarrollo que ocurre en los primeros años de vida.

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